¡QUÉ ABURRIMIENTO!

A veces hay gente que dice aburrirse, que ahora en verano en esta despoblada ciudad no hay demasiadas cosas que hacer. Como un abuelo que evoca sus batallas, yo ahora recurro a la infancia de mi generación y lo cierto es que creo que pocas veces nos aburríamos. Antes siempre hacíamos uso de nuestra imaginación y así se íbamos a hacer alguna excursión por nuestros parajes, nos cazábamos por los bancales, hacíamos casitas de barro, nos íbamos de acampada o a hacer una cabaña, jugábamos por las balsas y las acequias, explorábamos nuestros alrededores o nos tirábamos márgenes abajo con las bicicletas.
Está claro que la sociedad cambia y nosotros también nos hacemos mayores; no digo que ahora hay que hacer cosas como estas para no aburrirse pero si hacer servir nuestra imaginación, a pesar de que pienso que ahora la sociedad nos acostumbra cada vez más a darnos las cosas hechas y poner a nuestro alcance numerosos recursos que cuando cierran por vacaciones, nos dejan solos y en contacto con nuestros propias circunstancias.
A menudo esperamos que sean los otros quienes pongan solución a nuestro aburrimiento; es la cosa fácil con la que no es necesario calentarse la cabeza, un esperado producto más del consumo. Hay que añadir que el aburrimiento también deriva en pereza y parece que cada vez nos cuesta más movernos por nosotros mismos, entonces necesitamos otra vez quien nos empuje a hacer algo.
Así pues, para librarnos del aburrimiento por estas fechas, no nos dejemos arrastrar por la pereza y miremos a nuestro alrededor a ver qué cosas podemos hacer sin tener que depender de otros. También podemos unir nuestros propios recursos o intereses con los de cualquier otro. Además, si estamos en el seno de un grupo y nosotros podemos ser capaces de dinamizarlo, seguro que también ganaremos amigos o quien nos quiera tener siempre a su lado. Y así, juntos y con intención de no caer en el aburrimiento, seguro que encontramos muchas cosas que hacer: hoy lo que proponga uno y mañana lo que diga el otro. Podemos descubrir experiencias realmente interesantes que seguro nos dejan mejor recuerdo que un producto más de consumo con actividades troqueladas.